El reflejo.
El camino que tomas para huir es el mismo que
te lleva a tu destino.
Un día me desperté con el corazón
roto, me mire al espejo y vi mí el reflejo, pensé que estaba soñando, me
acerque mas y toque las arrugas de mi cara, que eran los caminos que yo
recorría en su mirada, camine a la cocina y le habla a mi hijo para que se
despertara, con esa rapidez que siempre andaba…. Entonces hice una pausa… me
sentí desconcertada mi voz se escuchaba igual a la de ella, que más que
calmarme me mortificaba. Como fue transcurriendo el día en cada acción venia un
pedazo de ella en mi, soportado maltratos con tal de sentirme amada, rogando
por un amor carente que pensé que necesitaba, queriendo salvar a todo mundo sin
importar lo que costara. Sentí una enorme tristeza, cada día que pasaba mi
mirada se apagaba, pero hacerlo consiente era lo más difícil porque fue lo que
siempre evitaba. De muy chica me jure que jamás permitiría que alguien mal me
tratara, ¿pero… no sé qué paso? ¿No sé en qué momento llegue a esto? ¿Por qué
eso de lo que tanto hui me persigue? Me siento la mujer mas desdichada, siento
coraje conmigo misma, vergüenza de hablarlo, siento mi vida tan incongruente. Y
aunque tengo muchas cosas que reclamarle, solo quiero su abrazo, yo no podría
odiarle, acurrucarme en su regazo y dijera que jamás volvería a soltarme,
necesitaba saberme entendida, escuchada y validada, que me dijera que también
paso por lo mismo y que no me asustará, que jamás me volverá a dejar sola. Pero
no fue así, me encontré con un muro gris y hoy no la podría culpar por que es
la mujer que más he de amar, aunque por un tiempo me tuve que alejar para
sanar.
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