Después de casi cuatro meses sin saber absolutamente
nada de ti, en la constante lucha interna de escribirte y no hacerlo, de la
línea tan delgada que se tiene que cruzar para encontrar el paraíso y al mismo
tiempo el infierno; el placer y la gloria, el egoísmo y el apego……
Probablemente mi ego es el culpable de no
cruzar esa línea, probablemente mi ego te quiere tener, aunque ingenuamente
sabe que no te hablare, quiere seguir pensando que ahí estarás, como algún día
se lo prometiste a mi ser.
Hoy 19 de marzo me doy cuenta que todo fue una fantasía, una ilusión….
que en algún día me ayudo a no perder la
cordura totalmente y solo dejo una enorme confusión, quisiera decir que esa
confusión esta resulta pero hay muchas veces que me siento muerta.
Nuevamente te volví a buscar, pero, para mi sorpresa ya no te
encontré donde algún día me prometiste estar, quisiera llorar, tengo un dolor
en el pecho y la incertidumbre de que algo te ha de pasar, me vuelvo a
preguntar ¿pero si él siempre ha estado y nunca le quisiste amar, porque hoy te
sientes mal?
Pienso otra vez las cosas, retomo capítulos abiertos, y sé que en
algún momento nuestras almas se han de cruzar, al suspirar y exclamar un
aliento. Te imagino en diez años más, saludarte contarte tantas cosas sin
dejarte hablar, porque sé que tú me has de escuchar, con esa sonrisa coqueta
diciendo “platícame más” , para cerrar esta escena no llegaríamos ni a la cena,
con un divertido juego de cartas, una cerveza, dichosos reiríamos con mucha
certeza, de que:
“ las cosas pasan como deben
de pasar”
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