Cuando era pequeña conocí muchas presentaciones de Dios, mi padre era adicto así que mi madre asistía a diferentes iglesias con la esperanza de que el cambiara. Primero conocí a un tal "Jehová", tomábamos estudios, a mí me gustaba leer y reflexionar así que no era tan difícil hacerlo, lo único que no me gustaba era ir a las asambleas, me mareaba el camión y te estabas horas ahí, debes de estar en silencio y no ir al baño constantemente, me cuestionaba mucho, ellos decían que después de la vida había un paraíso, dónde nunca te falta nada y las personas son felices siempre, solo debías hacer todo lo que ellos te pedían, para mí era fácil obedecer así que soñaba con ese lugar llamado "paraíso ". Cómo mi padre no cambiaba mi madre decidió cambiarnos a la religión yo le llamaba "los aleluya" ellos solían saludarse con un " aleluya hermano", las mujeres vestían largo y usaban un velo que me parecía bonito, su dios se llamaba "cristo", pero había una persona que decía que el le comunicaba cosas para decir a los demás, me gustaba que bailaban alabanzas y había música, lo único que me asusta a mucho era que la gente decía que cristo le tocaba sus manos, se tiraban al piso, lloraban, parecía que tenían epilepsia. Después retomamos los testigos, posteriormente los mormones que también me gustó que tenían talleres de pintura y manualidades para niños, solo que nadamás fuimos una vez, no sé por qué. Recuerdo una escena muy caótica en mi casa, mi padre golpeando a mi madre como era de costumbre, mi hermana mayor interfiriendo entre ambos, yo corrí a la habitación de mis padres, me inque y me puse a orar dije " señor se que nunca te pido nada para mí, pero porfavor haz que mi papá pare", la gente de la iglesia decía que si pedías las cosas de corazón Cristo te lo concedía, así que "error", ese día las cosas no funcionaron así, todo se puso peor, mi hermana entro gritándome que le ayudará que no fuera cobarde, mi madre embarazada de mi hermano menor y mi hermana recibiendo un golpe de mi padre drogadicto por defender a mi madre que a fin de cuentas siempre terminaba perdonando. Creo que esa situación marco mi vida con respecto a la religión, a creer en un dios, en la virgen, en los santos, después fui creciendo y viví demasiadas injusticias, violencia, hasta que pude hacerme cargo de mi vida con mis propios recursos, en fin. Llegué a la carrera de psicología y veía tantos casos de niños con síndrome, cáncer, enfermedades terminales, degenerativas, secuelas de accidentes, negligencias médicas, padres abusivo, abusados sexualmente y infinidad de casos y llegó a la conclusión que si realmente existiera un ser supremo nada de esto le pasaría a los niños, pero en fin.
cuando me junte con el papá de mi hijo conocí la iglesia católica pero siempre me sentía que no encajaba ahí, me sentía hipócrita, que no sentía eso que las demás personas sienten al rezar, al repetir frases al decir " si dios quiere", así que deje de ir. Y ahora que tengo 32 años, más bien desde los 25 comencé a creer en el universo, eso me ayuda un poco en los días difíciles, que por cierto una vez mi pareja me dijo ¿Si tú no crees en nada, en qué te encomiendas ? Y le dije no se, creo que cuando algo malo me pasa, me duele, me preocupo, pienso que todo va a pasar en algún momento y eso me hace sentir que el dolor acabará o la situación en un tiempo determinado acabará.
Pero en fin, respeto mucho las creencias de los otros y su forma de pensar, solo siento que no puedo actuar como ellos o creer en lo mismo, en verdad como me gustaría creer y ser así, pedir las cosas a Dios y confiar en qué las resolverá pero siento que una parte de mi se desconecto de esas creencias.

Mi mamá siempre le ha dicho a mi hermano que crea en algo, aunque sea en la pared pero que crea en algo, dice que es lo que nos da fuerza para seguir adelante, yo fui criada como católica y por supuesto que creo en Dios, pero no lo veo de la manera católica, lo llamo Dios porque es con lo que crecí, pero más que en ese Dios que pinta la religión creo que es una fuerza que esta allá afuera moviendo todos los hilos, pero también creo que no es la única, por eso es que también como buena católica creo en los santos y en la Virgen, pero vuelvo a lo mismo, los llamo así porque es con lo que crecí, no soy de ir a misas ni estar rezando a cada rato, pero si me gusta platicar con él, le digo, le pido, le doy gracias y siento que tenemos una relación muy intima.
ResponderBorrarQue bonito sobretodo tu expresión hacia tus creencias y la conexión que sientes.
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